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Balance y reflexiones sobre ARCO 2017
Susana Hermoso-Espinosa García
28/02/2017


La 36 edición de la feria internacional de arte ARCO, con Argentina como país invitado, cerró sus puertas el pasado domingo con más de 100.000 visitantes y la verificación de la "recuperación" del mercado.

Con 200 galerías procedentes de 27 países, esta edición de ARCO celebrada del 22 al 26 de febrero, ha ganado "peso y reconocimiento" en el panorama internacional del arte y se ha confirmado como "cita clave" para el mercado del arte en España, y "punto de encuentro e intercambio" entre Europa y Latinoamérica, según indicó en un comunicado la organización. El director de ARCO, Carlos Urroz, la ha calificado como “la mejor de los últimos siete años”. Está claro que todo ello visto bajo el prisma del “comercio”, no así tanto desde el punto de vista “artístico”, o al menos así lo vemos muchos que visitamos estos días la feria y hemos echado en falta más piezas que nos sacudan. Tal vez, como aseveraba Joseph Kosuth, "el arte es decoración cara", y vivimos una época en la que cada día son más los que cumplen ese dictum en mayor o menor medida.

    

Lo que más público concentró a su alrededor fueron las obras en las que entraban en juego objetos lumínicos, como “Grande sognatrice”, del italiano Fabrizio Corneli, en la Galería Studio Trisorio; “Global cooling lamp” (2006), del danés Olafur Eliasson en Elvira González; “I want my money!”, obra de Christian Jankowski en la galería Enrico Astuni o Iván Navarro, artista chileno afincado en Brooklyn, que con neones, bombillas y fluorescentes da mensajes directos en la galería Baró.

Los pasillos de los pabellones 7 y 9 de Ifema han sido como la torre de Babel en la que se han escuchado todos los idiomas del mundo. Aunque el que más se ha hecho oír, ha sido el elegante acento porteño de los bonaerenses refinados, que atraídos por la visita de su presidente, al ser el país invitado de esta edición, han aterrizado por unos días en Madrid.

Las galerías argentinas, han tenido mucho protagonismo y gran éxito en cuanto a ventas. Han participado doce, seleccionadas por Inés Katzenstein, comisaria independiente y directora del departamento de arte de la UTDT. La galería Barro ha destacado por la realización de importantes ventas desde la primera jornada, al igual que Slyzmud, que ha calificado la feria de "muy exitosa".

Como todos los años, se hace un pequeño ranking de las piezas más caras, este año han sido la escultura “Three man laughing at one” de Juan Muñoz, que alcanzaba los 1,5 millones de euros en la galería Elvira González. No le iba a la zaga un óleo de Dalí de 1941, “El triunfo de Nautilus” a la venta en la galería Leandro Navarro por 1,4 millones de euros o un cilindro de cristal “Untitled” de Roni Horn valorado en un millón de euros en la galería suiza Hauser & Wirth.

  

Paseando nos encontramos con Gavin Turk, perteneciente a aquellos Jóvenes Artistas Británicos de los 90 que presenta unos “falsos” Lucio Fontana; Irene Grau y sus “Constelaciones” donde habla de la frontera y sus señales; Matt Mullican, sampleando dibujos de Tintín o Luis Gordillo en la Rafael Ortiz.

También nos encontramos piezas más comprometidas, como las que propone la galería milanesa Prometeo gallery di Ida Pisani, con la obra "'El bebedero" de Santiago Sierra, donde se ven ratas bebiendo leche de una cruz gamada; la obra de Richard Mosse, “Moira in snow” sobre el invierno en un campo de refugiados en la isla de Lesbos; o “Las pesquisas” de la mexicana Teresa Margolles, un collage de 30 fotografías de mujeres desaparecidas cuyos carteles se pueden encontrar en las calles de Ciudad Juarez, México.

  

El recorrido por las distintas galerías da para mucho y depende de la óptica con la que se mire. Lo que para algunos críticos es maravilloso, para otros está ya desfasado y muy visto. Hay sin duda artistas rompedores, que nos sorprenden, y algunos más previsibles que nos dejan indiferentes. Hay creadores potentes, que no necesitan ninguna otra credencial, y otros que sobreviven arropados por el sistema, pero que carecen totalmente de interés. También nos seguimos encontrando, año tras año, con obras de Millares, Saura, Dalí, Miró, Picasso… y un largo etcétera de grandes de la historia del arte cohabitando con artistas de la actual centuria, lo que no deja de ser un tanto chirriante en una feria de arte contemporáneo en 2017. Pero por encima de cualquier otra valoración, ARCO es la gran feria del arte en España y entorno a la cual, durante una semana, Madrid se paraliza y pone el foco irremediablemente sobre el arte. Generándose infinidad de propuestas en paralelo, que hacen bullir la ciudad culturalmente por unos días. Lo cual es siempre una gran noticia y un acontecimiento que celebrar.