sumario
cómic
contacta
 


Breve historia del cómic. (I) Los orígenes
Marc Montijano Cañellas
11/06/2006


 Introducción.

The Katzenjammer KidsLa palabra cómic[1] designa a aquello que algunos denominan figuración narrativa; esa forma híbrida que mezcla texto e imagen se desarrollo en Norteamérica a fines del XIX.

A estas narraciones se las ha denominado cómics porque fueron esencialmente cómicas. Hasta 1929 no apareció el primer cómic realista, Tarzan, de Harold Foster, inspirado en la obra de Burroughs.

Como las restantes formas expresivas creadas por los medios de comunicación de masas, los cómics son unos productos industriales. Ello supone que en el proceso que va desde su creación hasta su difusión pública en ejemplares múltiples y en forma de papel impreso, intervienen gran número de personas y diversos procesos técnicos. En puridad, el cómic existe como tal sin necesidad de su multiplicación y difusión masiva, y, de hecho, el producto artesanal y único surgido del pincel o de la plumilla del dibujante lo es ya. Sin embargo para que tal producto alcance el estadio de la comunicación de masas es necesario proceder a su reproducción en ejemplares múltiples, tarea propia de la industria periodística o editorial.

El cómic es un fenómeno de ámbito mundial. A pesar de que históricamente alcanza su máxima expresión en Estados Unidos y Europa, Hoy en día, se lo encuentra por doquier, y sobre todo en Japón, donde esta experimentando un volumen de producción y un dinamismo extraordinarios.

Cada país ha adoptado un termino específico para designar esta expresión artística: así, en Francia las tiras o strips dan lugar a Bande dessinée o B.D.; en Italia el termino fumetti deriva de la palabra fumetto (o humito), que designa al bocadillo. Los países anglófonos utilizan comic y en España se alterna ese termino castellanizado cómic con la palabra historieta, más globalizadora, utilizada así mismo en la América hispanohablante. En Portugal se utiliza el termino quadrinhos.

Los orígenes.

Los cómics surgieron, precedidos de una larga tradición de narrativa iconografica en Europa y por un exuberante desarrollo de la ilustración, en el seno de la industria periodística estadounidense, a finales del siglo XIX.

Los cómics nacieron en Estados Unidos como consecuencia de la rivalidad de dos grandes rotativos de Nueva York: el World (New York World), propiedad de Joseph Pulitzer desde 1883, y el Morning Journal, adquirido por William Randolph Herast en 1895.

Yellow KidEn un clima de intensa competencia comercial, el World creó, en abril de 1893, un suplemento dominical en color en el que publicaron sus creaciones los dibujantes del periódico. Entre estos figuro Richard Felton Outcault, quien desde julio de 1895 dio vida a una serie de abigarradas viñetas, sin narración secuencial, en las que con intención caricaturesca mostraba estampas infantiles y colectivas del proletario barrio de Hogan Alley, en Nueva York. En esta serie, y a través de diversos tanteos, fue tomando cuerpo un protagonista infantil -calvo, orejudo, de aspecto simiesco y vestido con un camisón de dormir de color amarillo (coloración adquirida el 16 de febrero de 1896)- que fue bautizado como Yellow Kid (niño amarillo). Aunque en la serie habían aparecido ocasionalmente globos con locuciones inscritas, Yellow Kid se expresaba, a través de textos escritos en su camisa, en un lenguaje crudo y populachero.

Pero al adquirir Hearst el Morning Journal e iniciar, en octubre de 1896, la publicación de su suplemento dominical titulado The American Humorist, arrebató a Outcault a su rival y le hizo que continuara las andanzas de Yellow Kid en sus paginas, mientras el World proseguía la publicación del mismo personaje, pero dibujado por Geo B. Luks.

Los cómics primitivos, siempre de carácter jocoso, iniciados por Rudolph Dirks en el Mourning Journal, se orientaron fundamentalmente hacia los protagonistas infantiles y sus travesuras (Kid strips), tendencia en la que destacaron los revoltosos niños germanoamericanos The Katzenjammer Kids[2] (1897), en el marco de África tropical.

Happy HooliganCon la duplicidad de Yellow Kid y con este nuevo episodio se instauró definitivamente en los cómics la supervivencia de los personajes dibujados más allá de la voluntad, e incluso de la muerte, de sus creadores originales.

Una ternura infantil presidió también la creación de Little Tiger (1897), el tigrecito dibujado por James G. Swinnerton para el Morninga Journal, que iniciaba la estirpe de animales protagonistas. En el mismo periódico apareció , en 1899, el vagabundo Happy Hooligan[3] , obra de Frederick Burr Opper. El mismo dibujante dio vida a los extravagantes franceses Alphonse and Gaston (1900), caricatura del refinamiento francés, y a la agresiva mula protagonista de Her name was Maud! (¡Su nombre era Maud!).

Así empezó a esbozarse, siempre en forma de caricatura, la tipología del antiheroe asocial, que tuvo su mejor plasmación en el alto y poco escrupuloso Augustus Mutt (1907), obra de Bud Fisher, iniciador de las daily-strips (tiras diarias), personaje que en 1908, encontraría al pequeño Jeff en un manicomio, con quien se uniría para formar la extraña pareja Mutt and Jeff.

Sin embargo, en la era de la adolescencia de los cómics, el punto más alto de utilización de la fantasía, sin inhibiciones industriales, corresponde a la aportación de Windsor McCay. Este inició la explotación del universo onírico con la serie Dreams of the Rarebit Fiend, en la que un personaje que había comido en exceso Welsh Rarebit (tostada cubierta que queso derretido con cerveza), tenia en cada episodio una pesadilla, de la que despertaba en la última viñeta.

Krazy KatTambién tuvo una orientación presurrealista la originalísima serie protagonizada por la gata Krazy Kat[4] (1910), obra de George Herriman, que , a modo antinatural, aparecía enamorada del ratón Ignatz, pero no era correspondida, y, en cambio, era amada por el perro-policía Ofissa B. Pupp, a quien ella no quería.

Este ciclo de libérrima fantasía creativa, tanto en la elección de personajes y situaciones como en audacias técnicas y narrativas, entró en declive hacia 1915, debido en parte a la estandarización y conservadurismo industriales impuestos al género al ser tutelados los cómics por los Syndicates[5] distribuidores de material dibujado en los periódicos, los cuales ahorraron así a las empresas periodísticas el mantenimiento de dibujantes propios, si bien renunciando con ello los rotativos al lujo de la exclusiva en este campo.

La creación de los Syndicates supuso un progreso, por cuanto al desvincular el dibujo de cómics de las redacciones de cada periódico dio enorme difusión al género, pero también un retroceso tanto por imponer una estandarización formal y temática, como por la abrumadora influencia ejercida sobre los autores y sus productos, cuya libertad e independencia artística quedaron seriamente amenazadas. Consecuencia de la actitud estandarizadora fue la codificación e implantación de ciertos géneros, como la tira familiar (family strip), que si bien era de intención satírica, en el fondo era respetuosa con la institución familiar que criticaba. En este ciclo destacaron: las series de George McManus, The Newlyweds (1904), y Bringing up Father[6] (1913), feliz sátira del inmigrante nuevo rico; The Gumps (1919), de Sidney Smith; The Thimble Theatre (El teatro del dedal), 1919, de Elzie Crisler Segar, serie de la que en 1929, surgiría Popeye.

La existencia de una amplia capa femenina de lectores de cómics determinó también el nacimiento de la girl strip, con protagonista femenina,  cuya pionera fue Polly and her Pals[7] , 1912, de Cliff Sterrett (guióPolly and her Palsn y dibujo).

En esta era de adolescencia de un arte los cómics podían juzgarse en su conjunto como productos culturales bastante candorosos y con un registro temático notablemente limitado.

No obstante se dieron algunos tímidos balbuceos en el campo del cómic de aventuras. En este apartado cabe señalar el nombre del dibujante Charles W. Kahles, autor de las aventuras en globo del niño Sandy Highflyer (1903), y del también infantil Hairbreadth Harry (1906), un muchacho justiciero. Dando un paso más Harry Hershfield introdujo en 1910 la estructura serial, con episodios que se continuaban. Sin embargo, el intento más importante para implantar la narrativa de  aventuras en los cómics provino del dibujante Roy Crane, autor en 1924, de la serie protagonizada por Wash Tubbs, quien desde 1928 actuaría acompañado del Captain Easy. En esta serie a pesar de los rasgos caricaturescos de los rostros ya presentar a un protagonista de baja estatura, Crane rebasó el esquematismo gráfico de sus predecesores al introducir el uso del pincel, con masas negras y grises matizados, anunciando el estilo naturalista que seria propio del cómic de aventuras en la década siguiente.

Quiero apuntar antes de proseguir, que aunque la capitalidad de los cómics en los primeros años del siglo correspondiese a Estados Unidos, también se produjeron obras valiosas en algunos países europeos como en Inglaterra, Francia e Italia sobre todo.



[1] Según el Diccionario de la Real Academia Española la palabra cómic designa a una serie o secuencia de viñetas con desarrollo narrativo. O al libro o revista que contiene estas viñetas.

[2] Esta serie apareció en el suplemento semanal del New York Journal y puso en escena a Mama, una buena mujer enfrentada a las travesuras de sus dos retoños, Fritz y Hans, dos niños terribles. En 1912, Dirks dejó el New York Journal y pasó al New York World. Después de un proceso jurídico-financiero, la sentencia otorgó a Dirks el derecho de prolongar la serie a condición de cambiar el título. Rebautizó la tira con el nombre de Hans and Fritz y luego con el de Captain and the Kids. En 1914, y con la denominación de origen, el New York Journal prosiguió paralelamente The Katzenjammer Kids bajo la batuta de Harold Knerr.

[3] Happy Hooligan, que lleva en la cabeza una miserable lata de conserva, es un payaso, una especie de clown triste parecido en muchos aspectos al Charlot de Chaplin. A pesar de las desventuras de todo tipo que padece, el pobre personaje es un incorregible optimista. Opper decidió cambiar el nombre de la serie durante un tiempo. Así ésta se denominó a veces Mr Dubb, Down on the Farm o Mr Dough and Mr Dubb. Publicada en el New York Journal desde principios de siglo, la serie se prolongó hasta 1932.

[4] Sobre una trama de apariencia simplista Herriman construyó durante más de treinta años una de las series míticas del cómic. Sin caer nunca en la rutina, puso en escena un universo fluctuante -hasta el decorado es objeto de todo tipo de distorsiones- donde se mezclaban la sinrazón y la lógica más rigurosa. El 23 de abril de 1916, se realizó la primera plancha dominical de Krazy Kat, serie que perdurará hasta 1944.

[5] Los Syndicates aparecen en Estados Unidos a mediados del siglo XIX. Su papel es el de proponer  otras publicaciones a artículos ya publicados en un diario en particular. El nacimiento del cómic amplificó sus funciones. Entre los más importantes destacan United Features Syndicate, Field Newspaper Syndicate, Tribuna Media Service y King Features Syndicates.

[6] Según las propias palabras de George McManus, la serie se inspira en The Rising Generation, una obra de teatro que su creador había visto de niño. La idea es simple: el principal personaje, Jiggs, antiguo albañil emigrado de Irlanda, se convierte en millonario. Su mujer, Maggie, que había trabajado de lavandera, se acostumbra pronto a la nueva vida, pasa la mayor parte del tiempo jugando al bridge, ofreciendo suntuosas recepciones y otras actividades fútiles. Ante este panorama Jiggs, sin embargo, ha sabido conservar el buen corazón de obrero sin malicia y continua disfrutando de las cosas sencillas. En cuanto a sus dos hijos. El varón, Sonny, es un memo casado con una impertinente; y Nora sólo piensa en renovar su vestuario. Es un pequeño mundo que se completa con el perro Pom Pom y por un servicio doméstico tan numeroso como ineficaz. El análisis sociológico no está ausente en Bringing Up Father y se revela como un documento único sobre el modo de vida estadounidense desde los primeros decenios del presente siglo.

[7] En 1911 Sterrett emprendió la serie For This We Have Daughters?, donde ponía en escena a una pareja cuarentona y su hija Molly, joven colegiala. Al año siguiente retomó a esos personajes y les modificó un poco su apariencia física. La muchacha pasó a llamarse Polly. Positive Polly como se tituló al principio esta nueva saga, hizo su primera aparición en diciembre de 1912. Polly, rubia, hermosa y ya mujer, no tarda en tener amistades; a partir de 1913 la serie adoptó el nuevo título de Polly and Her Pals.