Nacido
en Middletown (Nueva York) en el año 1967, Spencer Tunick,
es una artista provocador y polémico, conocido por sus fotografías
de grandes grupos de personas desnudas dispuestas en formaciones artísticas
a menudo situadas en localizaciones urbanas. Su trabajo es una mezcla
de performance y fotografía, aunque él se considera
un artista visual, no un fotógrafo, que realiza instalaciones
y documenta la instalación con fotografía y vídeo.
Estas
instalaciones -como a él le gusta llamar a sus trabajos-, o
acciones artísticas, son indudablemente muy llamativas e impactantes
por el gran número de personas que reúnen. Esto unido
al morbo y a la alta expectación que sigue causando el cuerpo
desnudo, sobre todo situado en un espacio público, hace de
cada una de sus intervenciones un éxito mediático rotundo.
Por lo que su trabajo es conocido mundialmente y seguido por millones
de personas.
De
sus imágenes afloran una serie de tensiones entre los conceptos
de lo público y lo privado, lo permitido y lo prohibido, lo
individual y lo colectivo. Miles de desnudos particulares que conforman
una masa inmensa de cuerpos, creando un clima liberador y catártico
para los participantes, que posan desnudos entre miles de iguales,
despojados de todas las protecciones y escudos de la vestimenta.
Indudablemente,
aunque menos poético, en la actualidad uno de los secretos
de la gran aceptación y la masiva participación ciudadana
en sus proyectos, es su gran popularidad. Las personas que posan desnudas
para Tunick, se saben partícipes de una obra de arte de un
artista reconocido [Nota 1].
Por
su parte el espectador recibe un mensaje altamente atrayente con tintes
de anormalidad, el paisaje ya no es el mismo, Tunick lo ha modificado
radicalmente. Se observa un espacio cotidiano trasformado por una
actitud colectiva, tan simple pero a la vez tan simbólica,
como es desnudarse. Traspasando por unos minutos leyes y normas, conquistando
una libertad que se esfumará al finalizar la instalación
de Tunick. De este instante permanece el recuerdo a través
de la imagen (fotografía y video), tanto para los participantes,
sus modelos son voluntarios [Nota
2], como para los miles de curiosos y seguidores de la
obra del artista estadounidense.
La
acción artística o performance colectiva bajo la batuta
de Tunick, se termina y se evidencia otro proceso que ha comenzado
mucho antes y que es el gran impulsor del trabajo de Tunick. No hay
que olvidar que estamos ante un artista visual con un gran fondo de
fotógrafo. Las imágenes no son meros testigos como ocurre
en muchas performances o acciones, las imágenes son objetos
artísticos, laboriosas creaciones. Los modelos bajo la orden
del artista, se han fusionado en grandes masas que construyendo bellas
formaciones casi abstractas, que dialogan e interactúan con
su entorno. En ocasiones se funden, en otras de derraman como fluidos,
sobre rocas, caminos o en grandes plazas; a veces la actitud es activa,
participativa, en otras los cuerpos aparecen yacentes, amontonados,
casi inertes.
La
instalación y su plasmación en fotografía y video,
son igual de importantes para él. Indisolubles, diferentes
partes de un mismo y laborioso proceso. Ninguna está por encima
de la otra. La fotografía es una pieza sólida, un objeto,
una obra de arte y la instalación es acción poderosa,
viva, además de una experiencia muy importante para las personas
que participan en ella.

Spencer
Tunick estudió, a partir de 1988, en el Emerson College
de Boston, y posteriormente, en 1990, en el Centro Internacional de
Fotografía de su ciudad natal, realizando su primera exposición
individual en 1993. El artista lleva desde 1992 realizando fotografías
y vídeos que documentan la interacción entre el cuerpo
humano y paisajes urbanos o naturales, a través de desnudos
multitudinarios en espacios públicos.
Desde
entonces ha realizado más de medio centenar de instalaciones
con grupos en Estados Unidos, Sudamérica y Europa, exponiendo
su obra en centros de arte, galerías y ferias reconocidas.
En principio, el acercamiento al tema del desnudo fue de forma individual,
para más tarde, y debido a que cada vez más gente quería
ser fotografiada por el artista, comenzar a hacer obras grupales.
Empezó
fotografiando personas desnudas por las calles de Nueva York. Sus
fotos rápidamente se hicieron populares y decidió ampliar
su trabajo por otros estados de Norteamérica, en su proyecto
denominado Naked States (Estados desnudos), a partir de 1994
hasta 1998. Un recorrido por los diferentes estados norteamericanos
fotografiando a sus habitantes desnudos en el campo, en las calles,
a las orillas de los ríos, etc.
Estos
primeros acercamientos le costaron al artista varias órdenes
de arresto. Ante este hecho, el fotógrafo introdujo una demanda
de derechos civiles defendiendo su proyecto. Esta acción tuvo
resultados positivos para el artista, pues en mayo del año
2000 la Corte reconoció que prohibir el trabajo de Tunick representaba
violar la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos,
la cual establece la protección a la libertad de expresión
de cada individuo.
A
partir de aquí, Spencer Tunick realizó Naked pavement
(Pavimento desnudo), partiendo de las mismas reflexiones acerca de
la relación entre el cuerpo desnudo y el espacio público
en un contexto urbano. Utilizando la misma idea que en la anterior
obra pero a escala mundial: ciudades como Roma, Montreal, Sydney o
Glasgow fueron retratadas al desnudo.
Más
tarde hizo una gira internacional, a la que denominó Nude
Adrift (Desnudo a la Deriva). Que le ha llevado por todos los
continentes, realizando fotografías por ciudades como Brujas,
Londres, Lyon, Melbourne, Caracas, Lisboa, Santiago de chile, Sao
Paulo, Newcastle, Dusseldorf o Viena. Aumentando paulatinamente el
número de personas fotografiadas y siempre acompañado
de una fuerte presencia mediática, lo que evidentemente favorece
sus propósitos [Nota
3].
Desde
que fue arrestado en 1999 por la Policía de Nueva York por
intentar fotografiar a más cien personas desnudas en Times
Square, han cambiado mucho las cosas. Aún sigue teniendo problemas
en los EEUU, pero se ha convertido en un artista que convoca a miles
de personas para posar desnudas ante él, en unas instalaciones
que se disputan ciudades de todo el mundo [Nota
4].
En
junio del 2003 llegó a fotografiar a 7000 personas desnudas
en Barcelona, consiguiendo el mayor número de modelos hasta
entonces. Su paso por España supuso un hito en su carrera,
favorecido en parte por la cultura más cosmopolita y liberal
de la ciudad condal e incluso de la propia administración municipal.
Ya que en Barcelona el ayuntamiento reconoce el derecho de todo ciudadano
a ir desnudo por la calle si así lo desea, lo que evidencia
una actitud hacia la desnudez más abierta. Tunick se felicitó
de la complicidad obtenida por parte del Ayuntamiento barcelonés
y comparó la actitud de la administración local con
la de Estados Unidos, donde afirmaba ‘un trabajo artístico
como este es considerado un delito’. El fotógrafo se
mostró también agradecido por la amplia participación
que obtuvo para las fotos en Barcelona, la mayor en toda su trayectoria
artística hasta ese momento [Nota
5].
Tunick
no persigue como meta superar constantemente la cantidad de modelos
desnudos en sus trabajos, la participación de varios miles
de voluntarios en diferentes localizaciones ya asegura la espectacularidad
de la instalación y supone un reto artístico suficiente.
Pero es cierto, que las cifras siempre han estado presentes en su
trabajo, alcanzando recientemente cantidades asombrosas. En mayo de
2007, en la Ciudad de México Spencer Tunick logró reunir
en la Plaza de la Constitución (Zócalo [Nota
6]) de esta ciudad entre 18000 y 20.000 participantes que
se desnudaron sin prejuicios [Nota
7]. Batiendo así el récord logrado en Barcelona,
España.
Nota
1: Las personas que posan en las instalaciones de Tunick, viven
un momento euforizante, participan de algo que bajo su percepción
puede ser histórico, y que sin duda es un acontecimiento artístico
destacado. Además coquetean desde dentro con el arte contemporáneo,
algo que está fuera del alcance de la mayoría, constituyendo
en su conjunto una experiencia personal muy rica y gratificante.
Nota 2: Para participar
en una obra de Tunick, a parte de despojarse completamente de la ropa
en los momentos señalados, la única condición
es ponerse a disposición del equipo del artista para situarse
allá donde a cada cual se le requiera. A cambio, además
de formar parte de la instalación, cada participante recibe
una fotografía de un tamaño aproximado de 13 x 10 cm.
Nota 3: No sólo
en el aspecto comercial, el precio de su obra ha ido lógicamente
aumentando, sino por el mero hecho de cuanta más fama más
sencilla es la labor logística y organizativa. Mayores son
las facilidades para obtener los permisos pertinentes por parte de
las diferentes administraciones, hay mayor número de voluntarios
dispuestos a posar en sus fotografías, es más factible
obtener patrocinadores que costeen los gastos de la instalación
y más ambiciosos pueden ser los siguientes proyectos.
Nota 4: En el noventa
por ciento de los casos la elección de la ciudad responde a
una invitación por parte de un Museo de Arte Contemporáneo.
Una vez que le invitan a una ciudad y acepta, en esa ciudad el artista
escoje las localizaciones que quiere.
Nota 5: A pesar de
que se habían inscrito inicialmente a través de internet
más de 12.000 personas, finalmente fueron 7000 modelos los
que acudieron de madrugada a la cita, superando la cifra de 4500 participantes
conseguida en Melbourne (Australia).
Nota 6:
El Zócalo permaneció cerrado por aire y tierra durante
toda la sesión fotográfica celebrada la mañana
del domingo 6 de mayo de 2007, para guardar la intimidad del acto.
Nota 7:
El proyecto de Tunick en la capital mexicana tubo un coste de 1,25
millones de pesos, (85.000 euros). La mitad de esta cantidad fue costeada
por dos coleccionistas, uno mexicano y el otro extranjero, y el resto
por patrocinadores e instituciones mexicanas.
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DATOS DEL AUTOR:
Marc Montijano Cañellas (n. 1978, Vic,
Barcelona) es licenciado en Historia del Arte por la Universidad de
Málaga, y Experto en Organización y Gestión de
Empresas Culturales por la Universitat Oberta de Catalunya. Tiene
una amplia experiencia académica y profesional en diversas
instituciones y empresas culturales. Es fundador y codirector del
portal de Arte y Cultura Homines.com.