Charles
Rennie Mackintosh fue arquitecto, dibujante, pintor y diseñador
escocés. Nació en Glasgow el 7 de junio de 1878, segundo
de una familia de once hermanos. En su infancia vivió en una
zona verde de la ciudad de Denistom, donde se aficionó a la
jardinería, desarrollando una valoración profunda de
la naturaleza, de donde más tarde sacaría su estética
orgánica. Se formó en la escuela de Arte de Glasgow.
Gracias al vocabulario simbolista, traslada las formas que encontraba
en la naturaleza a sus diseños. Las mejores pruebas de esto
las encontramos en sus proyectos de arquitectura, en los que su dinamismo
evoca a los organismos vivos.
La sorprendente modernidad de su
obra le asegura, después de un largo tiempo, un lugar destacado
entre los pioneros del movimiento moderno. En
los recientes años se le considera
un
maestro de la ornamentación simbolista, un precursor del modernismo.
Esta extraña dicotomía aumenta el misterio de Mackintosh
y oscurece el significado de la intención humanística
que bajo su tendencia dislocada tiene su metodología.
Es
más conocido como creador de muebles, sin duda, a causa de
su considerable producción (más de 400 proyectos en
su carrera). Entre 1897 y 1912 diseñó el prototipo para
la cadena de salones de té de Mrs. Cranston, en Glasgow. Sus
muebles combinan la rudeza expresiva de la tradición medieval
escocesa,
con la delicadeza de la nueva modernidad, definida por suaves curvas,
motivos geométricos y el empleo de madera lacada y decorada.
Sin embargo, fue primeramente arquitecto. Pensaba que la arquitectura
era la disciplina suprema de la que brotaban todas las artes. Para
comprender su obra es preciso considerar que cada proyecto es una
unidad organizada, ya sea en arquitectura o en decoración de
interiores, en la que el todo es mucho más que la suma de las
partes. Quería dar a su obra una orientación funcional
y espiritual, gracias a una aproximación de la arquitectura
y del dibujo, asociando el simbolismo y el equilibrio de contrarios:
- modernidad-tradición;
-
masculino-femenino;
-
luz-oscuridad;
-
sensualidad-castidad.
Esta
tensión se encuentra en su obra. Se descubre una singularidad
que fascina e instruye tanto como la historia de su vida,
que
refleja su postura ante una época de transición entre
la era victoriana y la edad moderna.
Se casa con Margaret Macdonald (1865-1933) en 1901, con ella, una
gran diseñadora, trabaja en algunos proyectos.
Se
le considera adscrito al movimiento del Art Nouveau, aunque
su obra no posee demasiada relación con la gran ornamentación
que utilizan los franceses y catalanes pertenecientes a esta corriente.
Tuvo una enorme influencia en los diseñadores de la sececión
vienesa, así como en el movimiento moderno, sobretodo a su
poética sencilla y racionalista. A pesar de ser un reconocido
arquitecto y diseñador, debido a su enorme ego, murió
olvidado por todos, el 10 de diciembre de 1910, en Londres.
A
finales de 1970, se reconstruyó su casa-estudio en Glasgow,
convirtiéndose en un museo donde se expone su obra.
SUS
GRANDES PROYECTOS
Los
proyectos integrados de Mackintosh, se caracterizan por unir la tradición
local y la modernidad de vanguardia. Pide a sus contemporáneos
del movimiento Arts & Crafts que consideren que la decoración
debe evitar el artificio, no ser utilizada más que a propósito
y con el fin de la expresión. En sus decoraciones de interiores
utiliza la rosa como símbolo del amor fruto de la vida. También
la paloma, símbolo de la paz Es fiel a los principios que predica,
él quería que su mobiliario diese una fuerte impresión
visual, fuese funcional y bello. Deseaba prescindir de la ornamentación
puramente decorativa.
Especial interés, tiene la deco
ración
de interiores realizada por Mackintosh, en las que aparece el diseño
de su silla de espaldar alto concretada en formatos distintos, pero
todos ellos esencialmente iguales, buscando semejante funcionalidad
y contrastes.
Se
distinguió en tres tipos de arquitectura, edificios públicos,
casas privadas y salas de té, para los que también creó
muebles únicos. Algunos de ellos esbozados aquí.
El Salón de Té de Buchanan, en el salón
de las Señoras presenta una decoración de murales muy
vanguardista. Y una silla con alto respaldo con traviesas horizontales.
En la sala de reuniones de la Escuela de Arte de Glasgow, realizó
una serie de sillones de director, situados junto a la pared, concebidos
como una caja con las patas cuadradas. Junto a la mesa de reuniones,
dispuso las sillas de espaldar alto, de bastante simplicidad y robustez,
que permiten aislarse a los que en ellas se sienten del resto del
espacio. Este mobiliario rústico contrasta con los colores
claros del salón.
En el interior del Salón de té de Argyle Street
aparece de nuevo el sillón de brazos cuadrados, concebido para
la sala de fumar y la sala de billar, así como la célebre
silla diseñada para el comedor con espaldar alto, rematado
en este caso con una elipse, que igualmente les ayudaba a separar
el espacio.
Los Interiores del 120 de Main Street marcan una etapa decisiva
en el trabajo de decoración de Mackintosh. Es de una simplicidad
brutal. Junto a la chimenea del estudio, encuadrada con piezas de
madera talladas en blanco, frente al conocido sillón concebido
como una caja, se sitúa la estilizada silla de espaldar alto
de madera oscura. En el salón también utiliza la silla
de espaldar alto taladrado verticalmente.
En la Villa de Windyhill (1900-1901), en la entrada principal,
se encuentra una ventana horizontal de más de dos metros de
largo, esta casa tiene una decoración de contrastes. En este
caso ha diseñado para la entrada o hall, un sillón de
espaldar alto, de una pieza, con asiento de enea.
En
el salón de té de Ingram Street (1900-1911),
el comedo
r
es un salón chino, pintado en turquesa que contrasta con el
mobiliario lacado en negro y sillas de espaldar alto taladrado en
vertical.
Especial
exotismo pero siempre en la línea Mackintosh, presenta la
silla concebida para Saloncito rosa de la Instalación
de la Exposición Internacional de Arte Decorativas Modernas
de Turín en 1902. También es utilizado este diseño
en el interior del Salón de música de Wandorfer. Entra
dentro de una composición con armonía y espiritualidad.
SILLA
HILL HOUSE

Nombre:
Silla Hill House
Material: Madera pintada en negro
Estilo: Geométrico (Art Nouveau)
Influencia: japonesa y celta
En la Casa Hill encontramos una especial atención en
los detalles, como demuestra el diseño de la silla que analizamos
a continuación. Creada para formar parte del mobiliario de
la casa, más concretamente de su dormitorio, este objeto, que
adquiere un gran aire de modernidad sin renunciar a su peculiar dimensión,
nos servirá para extraer las características del estilo
Mackintosh. 
Quería
que su mobiliario diese una fuerte impresión visual y su diseño
otorgase a la pieza su unidad, sobretodo que manifestase la virtuosidad
técnica o la funcionalidad. Buscaba la belleza del conjunto,
no sólo de la pieza en sí.
Poseía
una gran cantidad de fuentes para crear un vocabulario y estilo original.
El simbolismo de su obra, debe mucho al arte celta y a la cultura
japonesa. A esta última, le adeuda las cualidades funcionales,
como es el caso de los elementos de madera pintada para dividir espacios.
La
Silla Hill House tiene el respaldo alto en forma de escalera,
que sube hasta encontrarse con la escalera cortada por una seri
e
de líneas verticales y horizontales que forman un dibujo geométrico,
al estilo de un tablero de ajedrez. Sorprende sus líneas verticales
y horizontales, así como su simplicidad, una sensualidad en
los materiales (madera pintada en negro con asiento en espuma) y el
refinamiento abstracto de su forma. Hay una desnudez estructural y
un valor estético de las formas rectas en vertical y en perpendicular,
gracias a lo cual, alcanza una gran esbeltez formal. No tiene calidad
constructiva, es frágil y casi no sirve para sentarse. La madera
está pintada en negro, denotando la gran influencia japonesa
a la que hacíamos referencia. Está pensada para situarse
pegada a la pared, creando un vacío espacial. Si se la separa
de la pared carece de sentido.
Predomina un deseo de trascendencia, de elevar los interiores domésticos
a un estado de espiritualidad, cargado de simbología, alcanzando
la paz y la armonía esencial por su fuerza y su equilibrio.
Tiene la idea de integrar todas las artes y crear un espacio en el
que los objetos cotidianos sean artísticos.
Bibliografía
- FIELL, Charlote & Peter: Charles Rennie Mackintosh, Taschen,
Italia, 1997.
- HESS, W.: Documentos para la comprensión del arte moderno,
Buenos Aires, 1978.
- DORMER, P.: El diseño desde 1945, Ediciones Destino,
Barcelona, 1993.