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Análisis
de la obra de Hipomenes y Atalanta, de Guido Reni
Marc
Montijano Cañellas
10/10/2004

Autor: Guido Reni (1575-1642)
Título: 'Hipomenes y Atalanta'
Medidas: 191 x 264 cm.
Técnica: Óleo sobre lienzo
Fecha: 1625
Ubicación: Gallerie Nazionali de Capodimonte, en
Nápoles
1- La temática mitológica, herencia de la Academia.
El
fragmento de la historia que se representa en el cuadro pertenece a
'Las Metamorfosis' de Ovidio. Un tema mitológico, lo que nos
lleva directamente a la Academia. Guido Reni, pintor italiano de origen
boloñés, hacia los veinte años de edad, decide
separarse de su anterior maestro, el flamenco Denis Calvaert, y entrar
en la Academia de los hermanos Carracci, que habían inaugurado
en 1582, la llamada Accademia del Naturale (la futura Accademia
degli Incamminati). Los académicos poseían un mayor
repertorio de imágenes. En la academia enseñaban mitología
a los pintores, por lo que estos conocían la fábula grecorromana.
Estas enseñanzas debieron ser muy buenas, en lo que se refiere
a la presente obra, porque el autor ha captado muy acertadamente el
espíritu y la forma de una historia clásica, como se verá
a continuación.
En
la escena aparece una figura femenina agachada recogiendo una manzana,
que representa a Atalanta, la más veloz de todos los mortales,
y un muchacho que acaba de lanzar dicha manzana, Hipomenes. Atalanta,
era hija de un rey de la arcadia, Yaso. Su padre sólo deseaba
tener hijos por lo que cuando nació la abandonó. Atalanta
fue amamantada por una osa y recogida posteriormente por unos cazadores
que la criaron y educaron.
Pasaron
los años y Atalanta, fue advertida por un oráculo que
no debía aceptar ningún amante. Ella entonces anunció
que sólo se casaría con aquel que la derrotara en una
carrera. Un reto con una trágica contrapartida, quien se atreviera
a desafiarla y perdiera, moriría. A pesar del aviso y de la casi
segura derrota, era tal su belleza, que de esta manera perecieron varios
pretendientes. Uno tras otro la fueron retando y pagaron el fracaso
con su vida, hasta llegar a Hipomenes. El protagonista de la escena
pintado por Reni, a diferencia de los demás, pidió sabiamente
la ayuda de la diosa Venus, para que así el amor pudiera triunfar.
La diosa dio al pretendiente tres manzanas de oro y su bendición,
estas manzanas procedían según algunos autores de un santuario
de la diosa en Chipre y según otros, del Jardín de la
Hespérides.
Cuenta Ovidio, que al comenzar la carrera Atalanta tomó en seguida
ventaja:
'Hipomenes
jadeaba con sus labios secos, y la meta quedaba lejos. Entonces
hizo rodar hacia delante una delas tres manzanas del árbol.
La chica, sorprendida, se detuvo, y en su deseo deconseguir el
relucientefruto corrió alejándose de la carrera
y recogió la bola dorada. Hipomenes la adelantó
y las tribunas resonaron con el aplauso de los espectadores. Pero
Atalanta aceleró y recuperó su desventaja, y el
tiempo que había perdido, y volvió a dejar atrás
al joven muchacho. Hipomenes frenó su marcha otra vez al
arrojar otra manzana...'
Y
éste es el momento de la historia que Guido Reni elige. Hipomenes
acaba de lanzar a un lado la segunda manzanay Atalanta se desvía
de la carrera para recogerla. Tiene ya una manzana pero no puede resistirse
a la otra. Hipomenes aún guarda en su mano izquierda la tercera
manzana. Al final hace lo mismo que con las anteriores y gana la carrera.
Ya
por simple curiosidad, poco después de su boda ambos esposos
penetraron en un santuario consagrado a Zeus, según una versión,
o a Cibeles según otra, y se libraron a una serie de caricias
apasionadas, insultando al dios. Por lo que marido y mujer fueron transformados
en leones, que la diosa Cibeles unció a su carro.
Hipomenes
ingenioso, de Atalanta,
en la carrera victorioso canta;
mas luego que a Cibeles ofendieron,
en leones los dos se convirtieron.
2-
La verosimilitud en armonía con los requisitos de belleza. La
búsqueda de la belleza ideal.
La
tendencia clasicista se procuró la perfección de las formas
y de los sentimientos,rechazando lo vulgar en beneficio de lo trascendente,
buscando la belleza ideal.
Este
ideal se intenta plasmar tal y como se había expresado en la
época clásica grecorromana y después en el Renacimiento.
Esto da como resultado en la obra la imagen de una naturaleza a la antigua,
si queremos, idealizada pero también esencial, universalmente
inteligible; y su reconstrucción visual, aunque parcial, ideal
y matemáticamente exacta.
Para
hacer un poco más ameno este análisis, y cambiar el esquema
típico enumerativo, que más o menos he seguido, voy a
continuar trabajando sobre un texto, que dice así:
'La
nobleza y la gracia que Guido ha difundido en los rostros, sus
bellos paños, unidos a la riqueza de las composiciones,
a hecho de él uno de los pintores más agradables.
Pero no debe creerse que haya llegado a esto sin haberse sometido
antes a un intenso trabajo. Lo vemos sobre todo en los dibujos
preparatorios de grandes dimensiones: cada pormenor está
hecho con absoluta precisión. A través de los mismos
se revela un hombre que consulta continuamente la naturaleza y
que no se fía en absoluto del feliz don de embellecerla
que él posee.'
MARIETTI,
P. J. : 'Description sommaire des dessins des grands maitres'.
1741.
De
las palabras de Marietti se pueden sacar varias claves del estilo de
Reni, dice de él que es uno de los pintores más agradables.
Si se hubiera declinado más por la vertiente naturalista que
desarrolló Caravaggio, por ejemplo, jamás se le aplicaría
el termino agradable, muchos otros tal vez si, pero no agradable que
alude a lo bello y delicado. Esto implica, en primer lugar, que hay
una interpretación de la naturaleza, es más, se
puede decir que Reni eligió como fundamento de su pintura el
culto a la belleza y a la gracia, lo que lleva necesariamente a una
interpretación de la naturaleza.
Una de las consecuencias más evidente de ello, es el idealismo
de las figuras. No se hacen auténticos estudios del natural,
los defectos del modelo, al no ser por lo general un arquetipo de belleza,
ha de enmendarlos el dibujo, recordando que los antiguos buscaban la
perfección.
El
hecho de considerar al arte la representación de la naturaleza
limpia de toda fealdad y de toda vulgaridad, hace que Reni utilice una
iluminación irracional, distribuye los focos de luz donde
mejor le conviene, para darle, sobre todo a la figura, esa claridad,
dignidad y grandeza, propias del clasicismo. Las formas son cerradas
y dibujisticas, están conformadas por el dibujo, es decir,
por la línea. Al contemplar una obra de Guido Reni se percibe
claramente que el artista se fundamenta en la distancia, el orden y
el dibujo. Ese mismo principio racionalizador se puede aplicar también
a la composición, vertebrada en su totalidad por un riguroso
esquema geométrico, como se verá más adelante.
Todo
gira en torno a un único bloque, centrado en la búsqueda
de la perfección. La perfección en la belleza, en la medida,
en el tema, etc. No hay lugar para la interpretación, todo
está guiado por la razón, y la razón se vale
de unas pautas, unas reglas materiales para aplicar a la obra, y esas
normas de realización, que dan confianza al autor, se adquieren
en la Academia. De ahí la importancia de los Carracci.
Tanto
los Carracci como Caravaggio, parten de una oposición radical
al manierismo y una renovada atención a la naturaleza. Los Carracci
querían basar su pintura en el estudio
de la naturaleza y en las lecciones de aquellos maestros que más
se hubieran acercado a la perfección. Apostaron por la renovación
y el reencuentro con los viejos ideales. Trazando un arco sobre la pintura
manierista, los Carracci aspiraron a convertirse en los herederos del
espíritu creador de los grandes maestros del Renacimiento. Y
al igual que buscaron la conciliación entre el respeto a la naturaleza
y el que se debe a las reglas, también se acercarían sin
prejuicios exclusivistas, a los dos grandes polos de la pintura italiana
del Quinientos. Rechazaron la vieja dicotomía Roma/Venecia (diseño/color)
y buscaron aprovechar, integrándolas en sus obras, tanto las
lecciones de Miguel Ángel y Rafael como las de Tiziano, Veronés
o Correggio.
En
lo que concierne de esto a Reni no será tanto el estilo como
la finalidad, esa búsqueda del ideal, lo que perdurará
en él, tras su paso por la Academia. Guido Reni, il dolce
Guido, asumirá del eclecticismo de los Carracci nada más
que la parte quieta, sentimental, dulzona; del estilo heroico de Miguel
Ángel no asimiló casi nada, por no decir nada; del brillante
colorido veneciano muy poco, y lo único que conservó fue
la fineza y elegancia de Rafael, algo de Julio Romano y lo que añadió
de Corregio
3-
La reconstrucción visual de la naturaleza de una forma ideal
y matemáticamente exacta.
Como
hemos apuntado más arriba, esa búsqueda de la belleza
ideal llevará a la aplicación en la obra de principios
geométricos y matemáticos, tales como la proporción
áurea, que afectaran a la composición de la obra.
Los
artistas siempre han buscado un formato ideal sobre el cual trabajar,
así como las proporciones ideales para ese formato. Este método
para establecer una buena proporción se desarrolló a partir
del descubrimiento de la sección Áurea, resultado del
ampliamente difundido interés por la geometría y el arte
clásico en el Renacimiento. Entre los esquemas compositivos más
usados está la llamada sección áurea o proporción
divina. Formulada de manera rigurosa por Luca Pacioli en su obra La
divina proporción, era ya conocida de antiguo. Fue definida
por Euclides como "división de un segmento en su media y
extrema razón". El número de oro o número
phi (1,61803), ha sido usado por Guido Reni para la distribución
en el lienzo de las dos figuras. Cabeza, pies, brazos, manos, etc.,
están dispuestas en el lienzo en el punto exacto marcado por
está regla matemática. Pero incluso las medidas del cuadro,
su anchura y altura, responden a un principio matemático siendo
el rectángulo empleado raíz cuadrada de 2.
Es
evidente que esta obra posee un riguroso esquema geométrico.
Aquí las dos figuras en actitudes de correr se inscriben en una
geometría abstracta formada por diagonales, para mostrar como
los movimientos físicos, igual que los morales, tienen también
limites marcados por una norma de antemano. Otro ejemplo más
del dominio de la razón frente al sentimiento, del control, la
regla, frente a la espontaneidad, en esa búsqueda del ideal.
Un
tiempo lejano en el que la labor del artista, estaba sujeta a un fuerte
componente intelectual, unido a una gran destreza artística.
Como he dicho, un tiempo muy lejano.
Índice
Iconográfico
1. 'Hipomenes
y Atalanta', de la Gallerie Nazionali de Capodimonte, en Nápoles,
191 x 264 cm., óleo sobre lienzo, 1625.
2. Detalle de
'Hipomenes y Atalanta', de la Gallerie Nazionali de Capodimonte,
en Nápoles.
3. Detalle de
'Hipomenes y Atalanta', de la Gallerie Nazionali de Capodimonte,
en Nápoles.
4. Detalle de
'Hipomenes y Atalanta', de la Gallerie Nazionali de Capodimonte,
en Nápoles.
5. Detalle de
'Hipomenes y Atalanta', de la Gallerie Nazionali de Capodimonte,
en Nápoles.
6. 'Hipomenes
y Atalanta', del Museo del Prado, Madrid, 206 x 297 cm., óleo
sobre lienzo, c. 1612.
7. 'Baco
bebiendo', Gemäldegalerie, Dresde, 72 x 56 cm., óleo
sobre lienzo, c. 1623.
8. 'Baco niño',
Galleria Palatina (Palazzo Pitti), Florencia, 87 x 70 cm.,
óleo sobre lienzo, 1615-20.
9. 'Santa
Cecilia', Norton Simon Museum of Art, Pasadena, 94 x 75 cm.,
óleo sobre lienzo, 1606.
10. 'David
con la cabeza de Goliat', Musée du Louvre, París,
220 x 145 cm, óleo sobre lienzo, 1605.
11. 'Ecce Homo',
Pinacoteca Nazionale, Bolonia, óleo sobre lienzo, c.1639.
12. 'San
José', Basilica dei Santi Giovanni e Paolo, Venecia,
óleo sobre lienzo.
Biliografía
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Barcelona, 1987.
- - AAVV.: El
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Barcelona, 1987.
- - AAVV.:
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