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DAVID MAZZUCCHELLI: El Naturalismo expresionista (I)
Luis Miguel Lus Arana
07/02/2008

En 1994 Avon Books publicaba, dentro de su colección Neon Lit, City of Glass, una novela gráfica de Paul Karasik y David Mazzucchelli que adaptaba la novela homónima de 1985 escrita por Paul Auster. De este modo, David Mazzucchelli, un autor curtido en el campo de los superhéroes durante la década de los 80, se daba a conocer a un público ajeno a los comic books. Esta obra marcaba además el alejamiento definitivo de las convenciones del estilizado realismo que le había hecho popular, y que, desde los primeros 90 (algo antes, en realidad), había decidido dejar atrás en su particular búsqueda de la expresión.

Boceto De ilustración para Daredevil   Página 146 de la edición de Anagrama de Ciudad de Cristal (2005).

De hecho, para quien conociera la obra anterior de Mazzucchelli en el campo del cómic mainstream, City of Glass podía resultar un plato difícil de degustar, paradójicamente, por su ascetismo. Poco quedaba allí del plástico ilustrador de Born Again o Year One. En City of Glass, Mazzucchelli renunciaba a cualquier estridencia que pudiera malograr la estructura y el ritmo ideados por Karasik, diluyendo la presencia del dibujante bajo una estética que sólo era propiedad de la historia. Mazzucchelli conseguía en esta obra un prodigio de síntesis entre expresión gráfica y comunicación, logrando además un perfecto equilibrio entre imagen y palabra escrita que en la edición en inglés resultaba aún superior, gracias a la rotulación del propio autor.

A lo largo de las dos partes de este ensayo, realizaremos un recorrido por la trayectoria vital y profesional de un atípico autor que, tras llegar al estrellato dentro del cómic de género con apenas unos pocos cientos de páginas publicadas, decidiría refugiarse en una cierta clandestinidad underground que le permitiría la ansiada libertad creativa. A través de su reducida obra, David Mazzucchelli ha desplegado una inusual sensibilidad, que le ha llevado desde la serie negra tanto dibujada como cinematográfica, hasta la más descarnada expresión del grabado alemán de Kirchner o Nolde, pasando por la tosquedad de RAW. Aún en espera de producir una obra que resuma su última y más abstracta etapa, Mazzucchelli es, por su situación fronteriza entre el mainstream y la vanguardia, un autor difícil de clasificar que sin embargo ilustra perfectamente la paradoja del cómic americano de las últimas tres décadas 
[Nota 1].


I. David Mazzucchelli: trayectoria.
 

David John Mazzucchelli nace el 21 de Septiembre de 1960 en Providence (EEUU). Criado en una familia de origen italiano – procedente de Carrara - crecería fascinado por la muy camp serie de televisión de Batman, y sería lector de cómics – Marvel - de niño [Nota 2]. Estas lecturas despertarían una temprana inquietud por trabajar en el medio, que desaparecería a los once años, en que perdería el interés en los cómics para centrarse en la pintura y la ilustración, disciplinas a las que se había dedicado desde niño. Con 18 años ingresaría para estudiar pintura en la Rhode Island School of Design, donde se graduaría con un Bachelor in Fine Arts. Sería precisamente en la universidad donde redescubriría el cómic superheróico a través de su compañero de habitación. El cambio de década había llegado, y un joven llamado Frank Miller comenzaba a concitar la atención de público y crítica con su trabajo en Daredevil [Nota 3]. También en la universidad conocerá a la pintora Richmond Lewis [Nota 4], que de compañera sentimental pasará a convertirse en inseparable partenaire en sus evoluciones gráficas.

Aún como estudiante, David envía un portafolio amateur a Marvel (en un par de ocasiones haría también pruebas de Batman para DC), pero habría de esperar hasta acabar los estudios de arte para entrar a trabajar en la editorial, realizando el número 121 de Master Of Kung-Fu (febrero de 1983), que sería entintado por Vince Colletta. Ni autor ni editorial quedaron satisfechos con el resultado y habría de pasar un año más hasta que dibujante y entintador volvieran a coincidir en The Further Adventures of Indiana Jones nº14. Esta vez la experiencia resultaría más positiva, y Marvel le encargaría ese mismo año un número de Star Wars, esta vez bajo las más adecuadas tintas del veterano Tom Palmer. También habría de realizar el Marvel Team Up Annual nº7 entintado por Bret Breeding, antes de ser aceptado como dibujante regular de Daredevil. Decidido a dibujar la colección, Mazzucchelli había presentado varias pruebas sobre el personaje, mientras realizaba los encargos mencionados, y el editor Bob Budiansky decidió incorporarlo a la serie a partir del nº206 (mayo de 1984). David permanecería en la colección durante tres años, en los que realizaría un total de 25 números, lo que le situaría, junto con Gene Colan y Frank Miller en uno de los dibujantes con más permanencia en la serie
[Nota 5]. Durante este tiempo el dibujo de Mazzucchelli sufriría una constante evolución, si bien ésta se vería lastrada por el acabado de entintadores dedicados pero poco compatibles con su estilo, como Danny Bullanadi, Pat Redding o Dennis Janke. Esta evolución se aceleraría en el momento en que comenzara a entintarse él mismo (número 214), mostrando un trazo heredero del cómic clásico de serie negra de Alex Toth o Chester Gould que eclosionaría definitivamente con el regreso de Miller a los guiones, sustituyendo al correcto pero poco emocionante Denny O’Neill.

Ilustración de portada para Daredevil: Man Without Fear nº230 (mayo de 1986)   Splash page en Daredevil: Man Without Fear nº231 (junio de 1986)   Ilustración para guarda interior de Batman: Year One.

1986 era el año en que Alan Moore estaba deconstruyendo el género en Watchmen, mientras Miller haría lo propio con Batman en su inminente The Dark Knight Returns. En este contexto, el dibujante y guionista decide volver al personaje que lo había llevado a la fama para someterlo a un similar proceso de caída y resurrección. Miller se encuentra en plena forma, y ofrece a Mazzucchelli una trama dura que maltrata al personaje, ofreciéndole la oportunidad de dejar de dibujar figuras superheróicas para adentrarse en los oscuros escenarios de los bajos fondos urbanos que serán marca de fábrica de éste de ahí en adelante. Miller le proporciona además una fuerte carga simbólica que éste aprovecha para dar rienda suelta a sus inquietudes pictóricas, como veremos más adelante. Tras estos siete números (227 al 233), y cerrado el arco argumental, guionista y dibujante abandonan colección y editorial, con un Mazzucchelli convertido en la revelación del momento [Nota 6].

Tras el éxito de ‘Born Again’, y aprovechando su fin de contrato en Marvel, Mazzucchelli emigra a su rival, DC Comics, donde volverá a formar equipo con Miller para reformular el origen de Batman en Batman: Year One (Noviembre de 1986 - febrero de 1987). El enfoque realista e igualmente urbano de Miller permitiría al dibujante crear un mundo que bucearía en el grafismo del cómic clásico de detectives, más allá de Gene Colan, hasta Gould o Eisner. El impacto en el público sería inmediato. Year One se convertiría en la historia canónica de Batman, y Mazzucchelli, en un maestro de 27 años. Tras esto, su despedida del terreno de los superhéroes se dará a través de dos trabajos puntuales: por una parte, el alimenticio X-Factor nº16 (1987); por otra, 'Chiaroscuro', una historia para el Marvel Fanfare nº40 (1988) escrita por Ann Nocenti. Lo que para la mayoría de los lectores aparecía como un experimento aislado, una curiosa rareza, sería en realidad un manifiesto sobre los intereses del autor y el camino hacia el expresionismo que su obra va a seguir. Lo mismo puede decirse de su carrera: el dibujante artesano de series regulares de los 80 se transformará en un iconoclasta artista cuya producción será difícil de seguir, no parando en el mismo lugar durante mucho tiempo. Cansado aún del esfuerzo realizado para terminar Year One, David decide tomarse un respiro de los superhéroes y del cómic. Batman y Daredevil le habían propiciado una cierta holgura económica, y forma un grupo musical con el que recorrerá diversos locales de New York durante un año, dedicándose también a realizar música comercial para televisión [Nota 7].

Entre 1989 y 1990 Mazucchelli comienza a dibujar historias al margen de las editoriales. Desde la publicación de Batman: Year One, su status de estrella es incontestable, y le llueven las ofertas para realizar oscuros comics de sangre y violencia que, lamentablemente, no le interesan lo más mínimo. Hastiado del género, David quiere contar historias que requieren de un contexto muy especial para ser publicadas. Así, tras volver del Salón de Grenoble, realiza ‘Near Miss’ (la que será su primera historia publicada tras su etapa ‘mainstream’), y la envía a RAW. En 1991, y tras la amable negativa de Spiegelman, Mazzucchelli decide utilizar el crédito que le habían dado sus recientes éxitos en el cómic comercial y lanzar su proyecto más personal hasta la fecha: la antología Rubber Blanket [Nota 8]. Se trataba éste de un ambicioso experimento en el que, junto a las historias del propio autor se publicaban las incursiones en el cómic de otros artistas: escultores, pintores... Entre los colaboradores que pasarían por la revista, se encontrarían Ted Stearn, David Hornung, Richmond Lewis (encargada del color en Batman: Year One), Francesca Ghermandi o David Hornung. Rubber Blanket supondría el enfrentamiento del autor con el exigente mundo de la edición, impresión y distribución, y así, pese a lo enriquecedor del aprendizaje, David abandona el proyecto en 1993, desalentado por lo costoso del proceso y el poco tiempo que éste dejaba para la creación. Los tres números publicados dejarán, sin embargo, varias joyas de lo que, hasta ahora, permanece como el mejor Mazzucchelli post – superheróico, como son ‘Air’, ‘Discovering America’ o ‘Big Ma’. El dibujo adquiere un trazo progresivamente más expresionista, y el color deja paso a la bicromía, remarcando la paulatina deriva del autor hacia la abstracción y la economía gráfica.

Ilustración de portada para X-Factor nº16 (mayo de 1987)   Portada de la edición en tomo USA de Born Again (marzo de1990).   Portada de Rubber Blanket nº1 (otoño de 1991)

En 1992, y con la llegada de Tina Brown a la dirección, la publicación The New Yorker cambiaba de orientación, y comenzaría a reclutar autores de la vanguardia del RAW de Art Spiegelman (y a él mismo). Será por mediación de Spiegelman que Mazzucchelli conocerá a Paul Karasik, con quien realizará un trabajo que atraerá hacia sí la atención de un público ajeno al cómic: la adaptación de City of Glass, de Paul Auster. En 1992 Spiegelman y su mujer Françoise Mouly se encontraban inmersos – por mediación de Bob Callahan- en el desarrollo de la línea de novelas gráficas Neon Lit, que, publicada por Avon Books, pretendía adaptar al cómic novelas con un cierto savoir noir. Atraído – esta vez sí- por el más reciente trabajo de Mazzucchelli, decide desdecirse de su anterior negativa y ofrecerle a éste el encargo. El poco narrativo libro de Auster se revela un hueso duro de roer, y David, enfrascado en el tercer número de Rubber Blanket, produce cuatro rápidas páginas de compromiso que no terminan de funcionar. Es aquí cuando Spiegelman resuelve incorporar al proyecto a Paul Karasik, un antiguo ex-alumno suyo en la New York School of Visual Arts. No era la primera vez que Karasik afrontaba la traslación al cómic del texto de Auster, y su utilización de la naturaleza icónica de las imágenes, así como su sentido del ritmo visual sentarían la base sobre la que David desarrollaría las páginas definitivas. El equipo, apadrinado por Spiegelman, se reuniría una sola vez con Auster.

Cuando en 1994 City of Glass salió a la calle, esta vez como novela gráfica, el escritor quedó impresionado por el resultado.

Tras la realización de City of Glass, la carrera de Mazzucchelli en el cómic sufrirá una ralentización paralela a su incorporación en 1993 como colaborador habitual a The New Yorker, revista para la que realizará una historia: ‘Monday in the Park’, y numerosas ilustraciones y portadas. Al margen de éstas, Mazzucchelli producirá unas pocas historias cortas, publicadas en revistas de corte independiente como Zero Zero, Nozone o la japonesa Manga Surprise. Ecléctico, minoritario y difícil de rastrear, Mazzucchelli es, ya por estas fechas, un autor de culto, más apreciado por el lector de cómics europeo que por el público americano, lo que propiciará que estos trabajos aislados sean recopilados junto con otros anteriormente aparecidos en Rubber Blanket. Así, desde la aparición de La Soif, en 1997, la francesa Editions Cornellius, la italiana Coconino Press, y la asturiana El Wendigo, publicarán en sus respectivos países los álbumes La géométrie de l’obsession (1997) Big Man (1998), Discovering America (2001) y Phobia (2003), recogiendo historias realizadas hasta 1996. En estos años, David se encontrará de nuevo con Spiegelman y su esposa, para cuya antología infantil Little Lit realizará la historia ‘The Fisherman and the Sea Princes’ (enero de 2000), adaptando la leyenda japonesa de Urashima Taro. Pocos meses después, en Agosto de ese mismo año, viajará a Japón becado por la Japan/U.S. Friendship Commission Creative Artist Fellowship, donde permanecerá durante seis meses, dedicándose a estudiar la narrativa gráfica en las artes tradicionales japonesas y en el manga, y conociendo a algunos de sus autores. De esta misma época datarán las historias cortas ‘Still Life’ (2000) -Zero Zero nº27- publicada en Japón por Kodansha, y ‘The Boy Who Loved Comics’ (2001), aparecida en The Comics Journal Special nº1, que serán, al margen de puntuales – y minúsculas- colaboraciones con otros artistas, sus últimos trabajos hasta la fecha.

Actualmente, David Mazzucchelli vive en Manhattan, habiendo trabajado hasta diciembre de 2005 como profesor asociado en la Rhode Island School of Design (RISD), donde ha dirigido los cursos Advanced Comic Book Illustration, The Comic Book Narrative y The Comic Book Storytelling, e impartiendo asimismo clases en la School of Visual Arts de New York. Actualmente ha abandonado sus tareas docentes para terminar la que se supone, será su próxima novela gráfica.




 [Nota 1] Este artículo fue redactado con motivo de la publicación por Anagrama de 'Ciudad de Cristal', de David Mazzucchelli y Paul Karasik (2005), para la sección sobre cómic 'Desde el Noveno' de la revista de arquitectura Aequus. Luis Miguel –Koldo- Lus Arana (Santurce, 1976) es arquitecto.

[Nota 2] Sobre sus tempranas filiaciones editoriales, David comenta: 'Crecí leyendo Fantastic Four, Spider-man, Avengers, y muchos de los trabajos de Jack Kirby, Stan Lee, Gene Colan, John Romita Sr. y Jim Steranko. Los primeros personajes que recuerdo que me gustaran fueron Batman y Capitán América; aún conservo algunos de los dibujos que hice de ellos, así como una historia de Batman que hice con ceras cuando tenia seis años. Pero con el tiempo los cómics dejaron de interesarme y deje de leerlos alrededor de 1971 ó 72.'.

[Nota 3] Mazzucchelli acerca de los números de Miller en DD: 'Me gustaron mucho. Era la primera vez que alguien cogía a un superhéroe y volvía a contar historias interesantes, como las que yo leía de pequeño'.  

[Nota 4] La pintora Richmond Lewis tendría una breve carrera en el mundo del comic, donde fue introducida por David Mazzucchelli. Al margen de su excelente trabajo – probablemente el mejor – en Batman: Year One, Lewis colorearía, también a mano, el tomo Ironwolf: Fires of the Revolution (DC Comics, 1990), con guión de Howard Chaykin y John Francis Moore e ilustraciones de Mike Mignola y P. Craig Russell, así como la serie The Shadow. Asimismo, coeditaría y publicaría en Rubber Blanket junto con Mazzucchelli, con el que realizaría 'Beyond the Last Pier'.

[Nota 5] Frank Miller permanecería en Daredevil durante dos etapas. La primera, y más prolongada, abarcaría el arco comprendido entre los números 158 (mayo de 1979) y 192 (febrero de 1983), con una breve aparición como guionista en el número 219 (junio, 1985), dibujado por John Buscema. Durante esta primera etapa pasaría de ser el dibujante a lápiz a encargarse también de los guiones en el número 168 de octubre de 1980 (guionizando junto con Roger McKenzie los números 165 y 166 julio - agosto de 1980). La segunda etapa, en la que únicamente intervendría como guionista abarcaría los números 225 (enero de 1986, co-guionizado por Denny O’Neil) al 233 (agosto de 1986). Aún estaban por llegar, de todos modos, las prolongadas etapas de John Romita Jr., Scott McDaniel, o Alex Maleev.

[Nota 6] Por la saga 'Born Again', ganarían en los premios Kirby de 1986 el Premio al Mejor equipo artístico (guionista-dibujante) y el de Mejor número de una colección por el 227.

[Nota 7] Al respecto de la música, Mazzucchelli apunta lo siguiente: 'Encuentro que la música y todas las demás artes son esencialmente lo mismo. Una vez que comienzas a trabajar en su campo, te das cuenta de que todas tienen las mismas propiedades y características, especialmente en lo que se refiere al acto creativo. Todas se basan en las emociones, en el ritmo (...), aunando, en cierta manera, el cerebro y las emociones para la creación.'

[Nota 8] La negativa de Spiegelman y el nacimiento de Rubber Blanket son recordados por el autor: '...Al volver a los Estados Unidos, la primera historia que hice fue 'Near Miss', que fue la primera historieta de Rubber Blanket, y mi primera historieta nueva en año y medio o así. La quería publicar en la revista RAW, pero no conocía a Art Spiegelman (editor de RAW), y tampoco sabía si el sabia quien era yo. Le mande la historia, pero dijo que no tenia sitio para mí, pero que me conocía y le gustaba mi trabajo... Y eso fue todo. Fue entonces cuando Richmond Lewis (colorista del Año Uno), Ted Stearm, David Hornung (colorista de Sandman Mystery Teather) y yo decidimos publicarla. Y así nació Rubber Blanket. Decidimos sacar uno al año porque yo no sabia a que velocidad podría dibujar con mi nuevo estilo'.