Por
quinto año consecutivo, PETA (Personas por la Ética
en el Trato de los Animales) celebró en Pamplona su ‘Encierro
Humano’ como protesta por los encierros de Sanfermín
y la cruenta tradición de la tauromaquia. Más de un
millar de personas se unieron al ‘Encierro Humano’ de
PETA este pasado 5 de julio en Pamplona. Activistas de una veintena
de países vistieron sólo unos cuernos de plástico
y un pañuelo rojo al cuello para exigir: "¡Ponte
en la piel del toro!”.
El objetivo de los corredores es informar a los turistas que hay alternativas
divertidas que no implican la estampida de animales asustados que
terminarán torturados y matados en la plaza cada tarde durante
los Sanfermines.
Miembros de PETA de todo el mundo han escrito a la alcaldesa de Pamplona
para solicitarle que adopte la nueva festiva tradición del
'Encierro Humano' y reemplace la vieja y cruel que utiliza a los toros,
los cuales al correr aterrados por las estrechas calles de Pamplona
en ocasiones resbalan y caen, lastimándose o rompiéndose
las patas.
Los encierros de toros atraen a miles de turistas que ignoran todo
lo que padecen los toros antes y después de la carrera. Descargas
eléctricas y golpes hacen que salgan corriendo en estampida.
Antes de salir a la plaza, los toros son golpeados, debilitados con
golpes y tranquilizantes, se les liman los cuernos y se les unta vaselina
en los ojos para nublar su visión, para luego ser sometidos
a la tortura que culmina con su muerte.