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La gestión cultural de la mujer española en el XX
Mirta Rodríguez Acero
04/10/2007


Una vez determinado el ámbito en el que la mujer española ha ido evolucionando a la par de nuestra historia cultural en las anteriores publicaciones, así como de la madurez democrática de nuestro país, determinaremos cómo ha sido su incidencia, centrándose en diversas facciones puntuales y muy influyentes de lo que hoy es conocido como mercado artístico y cultural. Para ello distribuiremos el contenido en diferentes secciones tales como ‘coleccionismo y fundaciones’, ‘galeristas y anticuarias’, ‘museos, ferias y congresos’, ‘museos, ferias y congresos’, ‘la figura del crítico de subastas’, y a modo de colofón final, 'la política gestora-cultural de la mujer en España', lo que nos permitirá adquirir una perspectiva global más genérica, así como aseverar su incidencia en el panorama nacional, para poder centrarnos y comprender de este modo, el peso específico que han ejercido las mujeres españolas en dicho campo.

El mercado artístico forma parte de un intrínseco y complejo mundo de promoción económico-social, un mundo de esponsorización y márketing, en conexión constante con la gestión cultural, formando en algunos momentos, parte de ella. Por tanto, al ser un peso determinante, aunque no muy conocido, en el flujo monetario del país, es muy interesante hacer mención al importante papel que la mujer española juega en un ámbito tan directamente relacionado con la personalidad masculina por antonomasia: la economía, la administración de empresas, el márketing y las ventas.

Isabel la Católica   Isabel de Braganza

Adentrándonos en la historia del coleccionismo español, fijaremos las bases en los comienzos del coleccionismo de objetos artísticos y fundamentalmente de pintura, repasando algunas de las colecciones españoles de la Historia de España. Políticamente considerada esta 'afición' como signo de prestigio, de distinción estamentaria, poco a poco irá tomando un puesto fundamental en el sistema económico tanto de la corte como de la burguesía, y poco a poco, del país, llegando a financiar actividades de producción, creación y distribución, dependiendo del nicho del sector.

En las puertas del siglo XV, si retomamos las raíces del coleccionismo femenino, iniciaremos nuestro recorrido bajo el auspicio de Isabel la Católica, nace el principio del coleccionismo moderno español, utilizado como instrumento y muestra de un poder fehaciente, perpetuando la imagen de los suyos mediante el retrato. En estos momentos, la corte y el rey son el mayor generador de un incipiente y nuevo tipo de economía. Pero no será hasta bien entrado el siglo XIX, con la esposa de Fernando VII, Isabel de Braganza, cuando emergerá la figura de la mujer como mecenas, siendo copartícipe de la elaboración de una de las mejores pinacotecas de su época, modelo de organización expositiva y de cohesión. Hablamos del edificio de Villanueva, cuya ubicación se encuentra en el Paseo del Prado, sede de la gran Academia de Ciencias, reflejo de la mentalidad ilustrada de la época.

Con Isabel II, el papel hegemónico del mecenas disminuye a favor de los nobles y de la burguesía, en un intento por equiparar su poder al de la corte. Aún así, Isabel incentivará la creación de instituciones museísticas, como el Museo de Arte Moderno, diversos puestos creados específicamente con motivos de exposiciones nacionales de Bellas Artes, hacia 1856.

Es en la actualidad cuando el acceso de la mujer a la gestión cultural,-propiamente dicha-, y al mercado del arte, será consecuencia directa de la desestimación de determinados cargos y puestos directivos o de responsabilidad que, debido a su infravalorada remuneración, serán desdeñados por la élite masculina. Mujeres como Carmen Cervera, cuyo peso específico hacia la colección de su marido, el difunto barón Thyssen-Bornemisza, es ampliamente reconocida; la actual Duquesa de Alba, cuya vasta colección posee entre otros miles de nombres reconocidos, artistas como Tizziano, Fra Angelico, Velásquez, Renoir, Goya o Rembrand, entre otros. Es reconocida su colección y fundación por las labores de mecenazgo y patrocinio hacia artistas y creadores españoles.

Isabel II   Carmen Cervera, Baronesa Thyssen

Juana Mordó, hito personificado bajo su figura en la historia del arte, fue pionera abriendo su galería para formar, posteriormente su propia colección recogiendo los artistas más innovadores del momento, entre los cuales podemos destacar el grupo El Paso, convirtiéndose en referente obligado del arte de los años sesenta a los ochenta.

No podemos olvidar las numerosas fundaciones congregacionales, en las cuales, las abadesas ofrecían un papel importante en la elaboración y hoy por hoy en conservación y gestión de colecciones que perduran hasta nuestros días. A este respecto, como destacamos en el capítulo anterior, podremos destacar figuras importantes dentro de la panorámica artística general un ejemplo particular y concreto de cómo, la abadesa de la Encarnación, fundado por Margariata de Austria cuya colección de Luini, Riberas, Carducho, destacadas piezas de orfebrería y relicarios, lo han convertido en uno de los portadores de la colección más importante del mundo, llegando a superar la del propio Vaticano. y, han sabido mantener esas colecciones y las abadesas del Monasterio de las Descalzas Reales, fundado por Juana de Austria, con una estupenda colección de Tiziano, Piombo, Rubens, Coello, tapices e iconos religiosos recogidos a través de años de donaciones y aportaciones de dotes por las novicias de alta alcurnia, pasando así a engrosar la colección actual.

Existen numerosas fundaciones en las cuales, no sólo la labor promotora y fundacional de una mujer ha bastado, sino que se debe destacar la labor gestora de directivas como Pilar Miró, cuyo nombre real es Pilar Juncosa, promotora y fundadora de la Fundación Pilar i Joan Miró de Baleares, Gloria Moure, ocupando puestos de directora de la Fundación Espai Poblenou de Barcelona, directora del Centro Gallego de Arte Contemporáneo y asesora del Centro de Arte Reina Sofía, ocupa una categoría destacada dentro de las conservadoras y gestoras de fundaciones artístico-culturales.

Margariata de Austria   Juana de Austria   Pilar Juncosa

Como hemos podido comprobar, existen multitud de personalidades femeninas asentadas en puestos directivos, de gran responsabilidad económica y social, dentro del ámbito del mercado artístico-cultural.

El cometido actual del galerista y/o anticuario evoluciona conjuntamente con el mercado y la historia general de nuestro país. Procuraremos por ello avanzar hacia el conocimiento intrínseco de un sistema gremial, basado en la venta directa al coleccionista, explorando su historia genérica, así como sus mecanismos y pautas de conducta frente al sector reseñando, dentro del panorama español, las profesionales más destacadas del sector.

A comienzos del siglo XIX, bajo mandato imperialista de Napoleón y Luis XIV, la efigie de los marchantes franceses pasaría de ser considerados simples comerciantes ambulantes a personajes relevantes dentro de un marco nacional culturizado por un arte cortesano y burgués. Colbert anteriormente habría creado la Academia de Bellas Artes hacia el siglo XVII, ejerciendo un poder de dominación absoluto frente al arte, coaccionando a sus miembros contra la venta directa de obras, -motivo por el cual cualquier trasgresor sería expulsado de los Salones Anuales del Louvre, única vía de acceso hacia el mercado inversor-, sometiendo al artista al acaparamiento y a la especulación académica. Existiría un reducido número de galerías privadas, con las que negociarían estrictamente las creaciones apoyadas por ésta. En realidad la Academia no sería más que una emanación del poder político y social,-la rica burguesía y la aristocracia compraba obras de artistas oficiales sin discutir su precio, como demostración y signo de su poder-.  

Betty ParsonsCon el tiempo se organizarían circuitos expositivos y comerciales alternativos, obligando a la Academia, por falta de elasticidad y de adaptación a las nuevas tendencias, a ceder el testigo, emergiendo como consecuencia, nuevas instancias equitativas y de carácter social, vetadas para la difusa oligarquía de los sectores franceses. Grupos minoritarios germinarán gracias al apoyo teórico de intelectuales, así como de marchantes con visión de futuro que, revolucionando las relaciones tradicionales entre producción, valoración y distribución de obras, conformarán las redes comerciales del sector artístico que actualmente conocemos. Contribuyendo a la evolución del mercado, el siglo XX amplía el radio de acción, uniéndose a este panorama críticos de arte, descubridores de nuevos talentos o curadores y anticuarios. Será a mediados del siglo XX cuando la galería transforme en un lugar estético, cuyas paredes serán pintadas de blanco, en busca de ese característico aire frío y neutro que hoy predomina en todo el mundo; Betty Parsons será la impulsora de este cambio.

Adentrándonos en la actualidad española, las galerías y en general centros de arte con venta directa al público son en su mayoría, dirigidos o fundados por mujeres. Encontrando refugio en la cultura y en el arte, materias afines al ‘género débil’,-como se consideró en otros tiempos y aún hoy sigue perdurando en la memoria colectiva de algunos-, las mujeres llegarían a alcanzar cotas altas de participación y prestigio.

Nombres a destacar entre las profesionales de este sector serían, entre otras:

Helena Mola, profesional y galerista de la pintura española de los siglos XVIII al XX, junto con pintura flamenca y holandesa de los siglos XVII al XVIII, siendo miembro de la Asociación de Anticuarios de Madrid y vicepresidente de la Federación Española de Anticuarios. María Gracia Cavestany, promotora de jóvenes valores contemporáneos, organizadora de la exposición 'Spanish Institut' de Nueva York , fundadora de la galería ‘Tañarte 86’, especializándose en mobiliario y pintura española del siglo XIX.

Margarita Albarrán, especialista en Bellas Artes, viajará desde Hungría para iniciar su carrera como galerista en Sevilla, colaborando en la galería ‘La Barbería’, fundando posteriormente un espacio propio, promocionando el arte contemporáneo a través de la obra gráfica, entre otras.

A partir de los años sesenta, adentrándonos en el apartado de ‘museos, ferias y congresos’, se producirá un importante aumento en el número de exposiciones y macroexposiciones nacionales, sosteniendo de este modo un incremento bursátil en cotizaciones al alza, debido al alto grado de desarrollo en la cartera activa del inversor español. La exposición será una práctica generalizada para promocionar todo tipo de género artístico particular, haciendo de ello práctica común, tanto de cualquier muestra personal, como colectiva, temática, histórica, anual o bienal que se celebre. Las exposiciones temporales serán evoluciones de los espacios museísticos primigenios. El concepto de museo variará hacia una nueva lectura en su papel institucional, transformando al museo en una ‘fábrica de cultura’, un organismo vivo y comprador activo de artistas jóvenes, actualizando o completando de este modo, su colección. La primera feria de arte contemporáneo se inauguraría en Colonia en 1.967, con una puesta en escena de dieciocho galerías vanguardistas, integrando un determinado aspecto comercial con el experimento cultural. Su organización inicial la llevaba a ser comparada con los modelos de ferias de anticuarios, frecuentes desde los años cincuenta en Europa y Alemania. El carácter fundamental de esta feria será proporcionar una mirada especializada dentro del mundo del arte.

Las ferias por tanto, tenderán a favorecer a la estructura de un mercado local, -dependiendo de donde se encuentre situada-; el galerista aportará al evento algunos de sus descubrimientos de ámbito nacional para realizar un test de exportabilidad hacia el extranjero. Por tanto, la demanda del mercado frente a nuevos descubrimientos irá en aumento, siendo el eje demiúrgico las inversiones comerciales. Las frías relaciones estadísticas sobre la demanda y la oferta, marcan la feria como un cauce óptimo para una buena sinergia entre mercado y cultura.

Tras esta bagaje por las redes que entrañan todo este circuito artístico , nos cabe destacar la importancia de ciertas mujeres que, dentro del panorama museístico y ferial español, aparecerán con fuerza y con luz propia, desempeñando cargos durante una amplia trayectoria vital, conformando parte de la historia de dicho sector.

Hablaremos de mujeres que han alcanzado cotas altas de dirección, ejecución e inventiva dentro del panorama artístico nacional. Dentro del panorama de la ferialidad, encontramos figuras tales como:

Ana Larrañaga, Directora de Feriarte durante siete años consecutivos. Rosina Gómez Baeza, Coordinadora de Exposiciones y Congresos de IFEMA, ex-directora de ARCO, Feria Internacional de Arco Contemporáneo Español. Precediendo en su cargo se encuentra Juana Aizpuru, Cofundadora y Directora de Arco desde 1982 hasta 1987, galerista y comisaria de eventos artísticos. Mariángeles Rato, Presidenta de la Federación Española de Anticuarios de Obras de Feriarte, Presidenta del Comité de Adquisiciones de Arco.

Ana Larrañaga   Rosina Gómez Baeza   Juana Aizpuru

Como podemos observar, es innegable la presencia masiva y yo diría casi superior en número y en peso específico dentro de los cargos anteriormente mencionados de la mujer española. El viejo axioma de esa mujer, inherentemente sensible, no dotada de carácter suficiente para desempeñar labores de responsabilidad, tales como gerencia o coordinación, así como labores científicas de conservación o restauración, se verá ampliamente rebasado por un ejemplo clarificador de la representación social y económica de la mujer empresaria, de la mujer directora, de la mujer profesional en este mundo de la gestión cultural en el mercado artístico español.


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Para saber más



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DATOS DE LA AUTORA:

Mirta Rodríguez Acero, es Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Málaga. Posee los títulos de Master en Tasación y Valoración de Activos Artísticos y Culturales, por la Universidad de Valencia, así como el de Master en Comercio Exterior y Relaciones Internacionales por el Instituto de Formación y Empleo de Madrid. Ha publicado el libro La Gestión Cultural y la Mujer en España desde la Edad Media hasta Hoy, por la Colección de Estudios de Género de Atenea, perteneciente a la UMA.