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Breve incursión en la vida de Peter Paul Rubens.
Remedios García Rodríguez
24/06/2004


Peter Paul Rubens, nación en una familia originaria de Amberes, donde su padre, Jan Rubens había alcanzado la posición de magistrado municipal, tras haber estudiado leyes en las universidades de Lovaina, Padua y Roma. Sin embargo, los graves acontecimientos políticos y religiosos que vivían los Países Bajos en la década de 1560 llevaron al joven Jan al exilio en 1568, debido a las sospechas de calvinismo que recaían sobre él. La familia Rubens -Jan se había casado con Maria Pypelinx y ya habían nacido varios hijos- se trasladó a la ciudad de Colonia donde Jan entró al servicio de Ana de Sajonia, la esposa de Guillermo de Orange. La relación entre Jan y Ana de Sajonia, se fue haciendo muy estrecha, hasta acabar siendo amantes. Estos fueron sorprendidos por Guillermo el Taciturno. El adulterio estaba castigado con la pena de muerte, pero la actuación de doña Maria Pypelinx en esta ocasión fue determinante, consiguiendo que la pena capital fuera conmutada por la cárcel, el pago de una considerable fianza y el exilio. Jan abandonó la prisión y se instaló con los suyos en Siegen, cerca de Colonia, donde nacería Peter Paul el 28 de junio de 1577.

Así comienza la vida del pintor, dibujante, grabador y diplomático flamenco, uno de los grandes maestros de la pintura barroca europea, del que fueron discípulos grandes genios como Diego de Velázquez. Fue apartir del estudio de los maestros del "Cinquecento" el pintor flamenco logró dar un cambio definitivo a la pintura, creando composiciones dinámicas de intensa expresividad y de un manifiesto carácter hedonista, como lo demuestran sus voluptuosos desnudos.

Su vida ha sido una de las más investigadas, por lo que se tiene la suficiente documentación como para conocer al detalle su biografía. Su padre era senador en la ciudad de Amberes, pero por problemas confesionales debió trasladarse junto a su familia a la ciudad de Colonia, Alemania. A su muerte su viuda regresó con sus tres hijos a la ciudad belga. Allí, Rubens comenzó su primer aprendizaje artístico, con Tobias Veraecht, pintor de paisajes con el que apenas estuvo tiempo. La elección de Veraecht como profesor es bastante sorprendente; la razón debemos buscarla en cuestiones financieras o familiares ya que era un pariente lejano de María Pypelinx. Una vez abandonado el taller de Veraecht, donde permaneció apenas un año, se trasladó al taller de Adam van Noort, donde tampoco permanecería mucho tiempo, por lo que se trasladó al de Otto van Veen, uno de los mejores maestros activos en ese momento en Amberes y el que más influyó en su estilo juvenil, además de Holbein y Durero, cuyos grabados copiaba desde temprana edad. En 1598, con 21 años, Rubens finaliza su periodo de aprendizaje y supera el correspondiente examen de maestro ante la Guilda de San Lucas de Amberes, corporación en la que se integraría como pintor independiente.

En Roma tiene la primer oportunidad pública de demostrar sus dotes como pintor, ya que se le encarga la decoración de una capilla de la iglesia de Santa Croce in Gerusalemme de Roma, iglesia de la que había sido cardenal titular el archiduque Alberto de Austria, en estos momentos gobernador de los Países Bajos. El éxito obtenido por Rubens con estas pinturas será grande ya que aunque flamenco se le considera italiano por estilo. En 1602 está de nuevo trabajando en Mantua donde recibe una importante misión al año siguiente. Tiene que realizar un viaje a España para entregar al rey Felipe III y su valido, el duque de Lerma, varios presentes, entre ellos un buen número de copias de los grandes artistas del Renacimiento, Tiziano y Rafael entre otros. El duque de Mantua deseaba con estos presentes conseguir el cargo de almirante de la flota española. Al llegar a Valladolid, Peter Paul realizará el impresionante Retrato ecuestre del duque de Lerma, con el que conseguirá gran fama entre los cortesanos españoles, especialmente el marqués de Siete Iglesias, don Rodrigo Calderón, la mano derecha de Lerma. Estos éxitos hicieron que se le ofrecieran quedarse en la corte española pero no fue así. Tras un nuevo periodo en Mantua, vuelve a finales de 1605 a Roma donde hace un importante encargo para la iglesia de San Felipe Neri.

Además de pintar, se dedicó al estudio de los maestros italianos que tanto admiraba, sobre todo Tiziano. A su regreso fue nombrado representante diplomático y pintor oficial de los administradores del reino en Amberes. El 3 de octubre de 1609, Rubens contraía matrimonio con Isabella Brandt, la hija de un alto funcionario municipal llamado Jan Brandt. La novia era catorce años más joven que el pintor pero esto no fue inconveniente para que establecieran una relación perfecta, naciendo de este matrimonio tres hijos: Clara Serena, Albert y Nicolas. De esa época son sus primeros encargos importantes: ilustraciones para los nuevos misales ("Misale Romanum") y los altares y las escenas de caza para Maximiliano de Baviera, hoy día en la pinacoteca de Munich. Otras obras destacadísimas de su producción, en esta época son La Adoración de los magos (Museo del Prado) o el Descendimiento de la cruz (Iglesia de Amberes).

El primer trabajo importante para una corte extranjera llegará de París, concretamente de la reina madre doña María de Medicis. Se trata de dos ciclos de pinturas destinados a decorar el Palacio del Luxemburgo en París, uno de ellos dedicados a exaltar la memoria del difunto rey Enrique IV, que no se llegó a realizar, quedando sólo bocetos y esbozos; y el otro ciclo dedicado a glorificar el reinado de María de Medicis, ciclo que se concluiría en el plazo fijado. Siendo entregados con motivo de la boda por poderes entre Carlos I de Inglaterra y la princesa Enriqueta María de Borbón, en 1625.

Para hacer frente a la cantidad de trabajo que le encargaban, contrató numerosos colaboradores, entre ellos, al joven Van Dyck y al paisajista Wildens. A la muerte de su esposa, en 1626, su atelier se encontraba en febril actividad.
Desde España llegó un contrato para los tapices del Convento de las Descalzas Reales de Madrid y desde Francia, el ciclo de pinturas de Enrique IV. Mientras tanto, Rubens también viajaba frecuentemente a Inglaterra y España debido a su puesto como representante diplomático de la corte. Rubens fue uno de los responsables del tratado de paz entre ambos países en los años 1629 y 30.

A su vuelta a Amberes contrajo de nuevo matrimonio con Hélène Fourment, de dieciséis años, hija de un próspero comerciante de sedas y tapices con el que Rubens tenía una estrecha amistad. Este matrimonio con la joven Hélène supondrá una revulsivo para el maduro pintor, insuflándole ganas de vivir. Del matrimonio nacerán cinco hijos: Clara Johanna, Frans, Isabella Hélène, Peter Paul y Constancia Albertina, esta última nacida póstumamente. Hélène se convertirá desde ese momento en la principal modelo para el pintor, tanto para las santas como para las Venus. La felicidad conyugal que vive el artista se expresa en cuadros como el Jardín del amor del Museo del Prado o los numerosos retratos protagonizados por su esposa, algunos de ellos acompañada de sus hijos. Sus últimos trabajos para las monarquías europeas estarán relacionados con la Península Ibérica y las Islas Británicas e Inglaterra. Para el rey Carlos I de Inglaterra pintó la decoración del techo de la Banqueting House en el Palacio de Whitehall de Londres, sala que estaría dedicada a exaltar el reinado del difunto Jacobo I. Para Felipe IV de España realiza una de sus decoraciones más importantes: la serie para la Torre de la Parada, pabellón de caza situado en el El Pardo, en las cercanías de Madrid. Se le encargaron unos 120 lienzos, de los que 63 tenían como temática la mitología mientras que los demás eran asuntos de cacería, que fueron derivados por Rubens a sus "pintores del taller": Paul de Vos y Peter Snayers.

El último trabajo realizado por Rubens sería el lienzo de Andrómeda y Perseo que conserva el Museo del Prado, obra que dejó sin terminar. Murió en su casa de Amberes el 30 de mayo de 1640, a punto de cumplir los 63 años.

Sus composiciones son la sabia combinación del arte flamenco con el italiano; en ellas es tan importante el color como el modelado naturalista de los cuerpos. Sin embargo, el pintor no busca una belleza armoniosa y tranquila. Los parámetros estéticos de Rubens son la opulencia y el brillo, el volumen como expresión máxima de la sensualidad. Los temas, fueran religiosos, políticos o alegóricos, eran tratados con el mismo entusiasmo.



Índice iconográfico

1. Autorretrato, c.1639, óleo sobre lienzo, Kunsthistorisches Museum, Viena, Austria.

2. Retrato de la Marquesa Brigida Spinola Doria, c.1606, óleo sobre lienzo, National Gallery of Arta, Washington D.C., EE.UU.

3. Retrato de un niño (Nicholas Rubens), 1619, carboncillo sobre papel.

4. Las tres gracias, c.1636-38, óleo sobre lienzo, Museo Prado, Madrid, España.

5. Mujer de Balthasar Gerbier y sus hijos, 1629-30, óleo sobre lienzo, National Gallery of Arta, Washington D.C., EE.UU.