La
limpieza de una obra de arte tiene como objetivo eliminar de su superficie
la suciedad y los productos nocivos que aceleran su deterioro. El proceso
debe estar bien controlado en cada una de las fases, debiendo ser, al
mismo tiempo, graduable y selectivo (eliminándose sólo
lo que se desee). El uso del láser en el ámbito de la
restauración
ha visto su expansión en estos últimos años, precisamente,
gracias a sus ventajas en este terreno; entre ellas, la ausencia de
impacto y abrasión en el material original, uniformidad en la
limpieza, pleno control en su utilización y la inexistencia de
productos residuales.
Se
trata de un instrumento capaz de producir radiaciones luminosas altamente
energéticas que llegan a vaporizar los depósitos orgánicos
contenidos en costra y suciedad de la piedra, sin afectar para ello
al material original. Se enfoca mediante un haz pulsado de una longitud
de onda en la región del infrarrojo cercano. Puede eliminar costras
de entre 1 y 2 mm. sin dañar el material original, permitiendo
actuar sobre elementos de labra de gran delicadeza sin necesidad de
consolidación previa, o incluso en avanzado estado de degradación,
ya que la ausencia de contacto con el material le confiere una nula
agresividad física (a diferencia del resto de tratamientos mecánicos
o químicos de limpieza).
Sin
embargo, hay que tener en cuenta también ciertos inconvenientes
a la hora de seleccionarlo como método de limpieza. Al tratarse
de un procedimiento basado en la discriminación de colores (ataca
las zonas oscuras, al absorber éstas la longitud de onda producida
por el láser), la existencia de policromías y patinaturas
pueden verse afectadas en algunos casos. La elección del tipo
de instrumento es también fundamental : un láser de impulsos
"breves" (duración de nanosegundos) consigue una brusca
elevación de temperatura que provoca una onda de choque ultrasónico,
separando la suciedad del sustrato pétreo a la vez que la vaporiza.
El tiempo de interacción es tan breve que no permite la propagación
del calor, evitando este factor de riesgo que existe, en cambio, en
los láser de impulsos "largos" (duración de
microsegundos). A esto hay que añadir que se trata de un proceso
lento y de elevado coste económico, por lo que en ocasiones es
necesario relegarlo a ciertas zonas de la obra, en peor estado, limpiando
el resto de la superficie con otro tipo de métodos adecuados.
Aunque
su uso en restauración se remonta a los años setenta con
J. F. Asmus, en Italia, su inicio oficial hay que situarlo en 1992,
al utilizarse en el pórtico de la Mère Dieu situado en
la fachada occidental de la catedral de Amiens (Francia). En España,
fachadas como la de la Sede Central del Banco de España, en Madrid,
o el Palacio de Santa Cruz en Valladolid son otros de los múltiples
ejemplos existentes.
Bibliografía
- Svelto, O.: The principles of laser, Plenum Press, 1984.
- Bertolotti, M.: Masers and laser, Adam Hilger, 1983.
- Yariv, A.: Optical Electronics, Holt, 1985.
- VV.AA.: Iglesia de las Francesas. Establecimiento y difusión
de una metodología comparada para la limpieza de soportes pétreos
de valor artístico : Aplicación de la técnica láser.
Centro de Tecnología láser, Valladolid.