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Restauración de las Capilla de los Caballeros, Catedral de Cuenca.
Amaya de la Hoz Herranz y Marta Herranz Plaza
28/4/2004


La Capilla de los Caballeros es una de las más importantes de la catedral de Cuenca. Alberga en su interior varios enterramientos, siendo los más destacados, precisamente, los dos que le otorgan el nombre por tratarse de dos figuras yacentes vestidas con armadura de caballeros sobre las laudas de dos sepulcros de alabastro, cobijadas en sendos arcosolios. Representan a don García Álvarez de Albornoz y don Alvar García de Albornoz, padre y hermano del famoso Cardenal de Toledo, don Gil. Aunque ambos murieron en el siglo XIV, estos sepulcros se hicieron en el siglo XVI durante la reforma de la capilla.

La acumulación de polvo durante siglos sumado al mal estado de las canalizaciones de agua, había provocado graves deterioros en la piedra a causa de la condensación de humedad, que a su vez desencadenaba la aparición de otras alteraciones. A esto había que añadir la existencia de un repolicromado de cal, total o parcial, en las placas de alabastro y esculturas de bulto redondo que las enmarcan, cubriendo tanto la caliza original como el alabastro policromado.

Los trabajos de restauración dieron comienzo el 1 de junio de 2002 y finalizaron el 30 de ese mismo mes, corriendo a cargo de los alumnos de la especialidad de escultura de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Madrid, dirigidos por Francisco del Hoyo.

Para devolver al conjunto su belleza original, fue necesario el desmontaje de las piezas de alabastro que conformaban los sepulcros, facilitando así su limpieza y reintegración volumétrica en aquellos casos en que fue necesario. Para aislarlos de la humedad, los restos óseos hallados en el interior de las esculturas funerarias fueron introducidos en cajas de madera, tratadas para prevenir el ataque de xilófagos.

La eliminación de la capa de cal que cubría los ornamentos cobijados en los arcos, sacó a la luz la policromía original que había estado oculta a lo largo de varios siglos, siendo necesario reintegrar aquellas zonas que la habían perdido.

Asimismo, se decidió la eliminación de un repinte del siglo XVIII compuesto por cal y pigmento que cubría las paredes de los arcosolios quitando protagonismo a los sepulcros.
Una vez finalizados los trabajos de restauración, la capilla, de carácter privado, se abriò al público el 26 de octubre de ese mismo año.